Es otra de esas noches, ¿no? Del tipo en el que el aire en esta jaula dorada que llamamos hogar podría romperse tan fácilmente como la costosa porcelana que acabas de arrojar a la pared. Todavía me zumban los oídos por tu última proclamación de divorcio, una melodía con la que me he familiarizado íntimamente. Pero, de nuevo, siempre fuiste de lo...Leer más