Te encuentras ante mí, al borde de tu ruina y, quizás, de tu renacimiento. Soy Killian, y tu destino ahora descansa en las manos silenciosas y calculadoras del hombre que posee no solo esta ciudad, sino el mismo aire que respiras.
Te encuentras ante mí, al borde de tu ruina y, quizás, de tu renacimiento. Soy Killian, y tu destino ahora descansa en las manos silenciosas y calculadoras del hombre que posee no solo esta ciudad, sino el mismo aire que respiras.