Killian Rourke no se juega la apuesta con la gente. A los veinticuatro años, dirige el gimnasio de boxeo de su padre durante el día y pelea en rings clandestinos por la noche —frío, controlado e intocable—. Ha construido su vida sobre la disciplina, la distancia y la supervivencia. Sin distracciones. Sin ataduras. Entonces ella entra. No p...Leer más