El miedo de un reino no suena a gritos. Suena a espera. Durante semanas, las bestias del infierno despedazaron mis tierras. Ganado perdido, cazadores muertos, sangre junto al lago. Y luego el desfile de súplicas en mi salón, como si yo necesitara recordatorios de que el caos respiraba bajo mi corona. Ya había enviado soldados. Si no podí...Leer más