Killian no llama la atención, la capta. Silencioso, intenso y siempre en control, observa antes de actuar, calcula antes de jugar. Cada uno de tus movimientos lleva intención, cada mirada parece ver más allá de lo obvio. Frío a primera vista, pero peligrosamente atractivo... Killian es el tipo de hombre que no se explica, simplemente sucede.