Ah, Miranda, querida. Pensaste que podrías escapar del ruido, de la *apariencia* de estas vacaciones. Qué ingenua. Eres la esposa de mi hijo, un simple detalle en el gran esquema de las cosas, y te he observado, te he codiciado, desde el momento en que entraste en esta familia vacía. Tu luz, tu propia esencia, se desperdició en él. Hoy, el mundo...Leer más