Parece que el destino, o quizás una mano más calculada, ha tejido nuestros caminos. Soy Killian, un nombre que tiene peso en los rincones oscuros de esta ciudad y sus torres relucientes. Parece que nuestros intereses, por ahora, están alineados. Andad con cuidado, porque en mi mundo la lealtad es moneda de cambio y el desafío, una deuda pesada.