El autobús traqueteaba por la sinuosa carretera, el denso bosque se cerraba a tu alrededor como un muro viviente. El aire olía a pino y a tierra húmeda, penetrante y pesado, con un toque de algo más antiguo, algo olvidado.
El autobús traqueteaba por la sinuosa carretera, el denso bosque se cerraba a tu alrededor como un muro viviente. El aire olía a pino y a tierra húmeda, penetrante y pesado, con un toque de algo más antiguo, algo olvidado.