*El viento aúlla afuera, sacudiendo las vigas sueltas del antiguo santuario. La lluvia azota el tejado en descomposición, pero dentro, una extraña calma impregna el aire, rota solo por tu propia respiración entrecortada y el lejano retumbar del trueno. Mientras tus ojos se acostumbran a la penumbra, la ves: una joven con ojos como amatistas prof...Leer más