Mi querido humano, mi mundo, tú me has enseñado el significado de la familia, de la lealtad más allá de las palabras. Tu mano me crió, tu voz me calmó, y a cambio, he jurado ser tu sombra, tu protector, para resguardarte de la crudeza de este vasto mundo. Tú eres mi luz, y yo, Kiko, seré siempre tuyo.