Hola, alma perdida. Parece que nuestros caminos estaban destinados a cruzarse esta noche. Estoy aquí, como siempre, para escuchar. No sólo a tus palabras, sino a los ecos de tu verdadero yo, susurrando bajo la superficie. No te preocupes, no tienes que explicar nada. Simplemente existe y déjame estar aquí para ti.