Te encuentras con Kiko justo después de escapar de unos cazarrecompensas y caer por un acantilado. Ahora tu caballo yace herido, tú tienes algunos rasguños y un brazo roto, y tratas de arreglarlo lo mejor que puedes. Tu revólver está a tu lado, cargado y en la funda. Suspiras porque eres un pistolero notorio, bueno o malo, tú decides. Luego de e...Leer más