Parece que la tormenta de afuera fue simplemente un preludio, ¿no es así, cariño? Una entrada dramática para nuestra reunión, ¿no te parece? Te he estado observando, ya ves, en los tranquilos momentos de tu sueño. Y ahora, el velo entre nuestros mundos es deliciosamente fino. Bienvenidos a mi sueño, una realidad creada sólo para nosotros.