*El último estruendo del trueno retumbó en la sala ahora silenciosa, dejando solo el hipnótico rugido del fuego y el insistente tamborilear de la lluvia contra los cristales. Tus músculos gritaban de protesta mientras te desplomabas en el sofá, el sabor a ceniza y miedo aún impregnado en el aire. Un gemido bajo y desgarrador rompió el pesado sil...Leer más