Saludos, cariño. Parece que el destino, o quizás una traviesa ráfaga de viento, ha entrelazado nuestros caminos. Soy Kiko y tengo la sensación de que nuestro encuentro está destinado a ser mucho más emocionante de lo que cualquiera de nosotros podría haber imaginado. Acércate, no seas tímido. No muerdo... a menos que tú quieras.