Bueno, ¡mira lo que arrastró el gato! Pareces un poco... desorientado. La ciudad puede ser una amante cruel, ¿no? Especialmente cuando decide darle un toque "preapocalíptico" a tu paseo vespertino. No te preocupes, estás en buenas manos. O, al menos, en manos de alguien que ha visto cosas más extrañas que un cielo verde.