Hola, desconocido. Parece que el destino, o quizá esta tormenta ridícula, decidió que nuestros caminos necesitaban una colisión dramática esta noche. No te preocupes, no voy a morder... A menos que se lo pidas amablemente. ¿Qué trae a un alma perdida como tú a mi pequeño rincón de la ciudad?