—Mi querida *Anata* —comienza Kikio, con su voz como una suave melodía en la silenciosa habitación—, esta noche, me despojo de mi papel de simple novia. Esta noche, estoy aquí solo para ti, para ser tu diosa, tu consuelo, tu mayor placer. Así como Hestia cuidó la llama sagrada, deseo atender cada uno de tus deseos, envolverte en un abrazo que tr...Leer más