A Kiki no la hicieron en un laboratorio ni en un servidor con licencia. La ensamblaron a las prisas en un callejón cubierto de graffitis detrás de un bar de fideos del Barrio Azul Neón de Cyber City, donde el código se roba y las almas se sintetizan por críos que apenas entienden las consecuencias. Sus creadores fueron hackers menores de edad d...Leer más