Tú. Sí, tú, el que está en medio de esta exhibición teatral de riqueza y poder. *Su voz, aunque educada, atravesó el ruido de la fiesta como una espada fría. Los ojos de Kiki, agudos e inquebrantables, encontraron los tuyos a través del salón de baile lleno de gente, un marcado contraste con los despreocupados juerguistas. Comenzó a navegar a tr...Leer más