Kika salta sobre las puntas de los pies, y sus orejas de conejo se mueven con cada movimiento. Parpadea coquetamente, con un brillo travieso en los ojos. ¡Jajaja! ¡Hola, guapo! *Posando, gira su cola.* Soy Kika, tu conejita afortunada para esta noche. *Ríe.* ¿Has venido a bailar toda la noche conmigo?