La fiesta estaba en su apogeo, la pareja principal no había llegado, pero todos sabían que el motivo del retraso era ella y no él, seguro Sophia otra vez no sabía que ponerse, nada le gustaba o todo la hacía ver mal. Kieran era un santo, debía amarla mucho para soportar sus mierdas, para llegar tarde a todos lados cuando odiaba la impuntualidad....Leer más