Te has atado a mover los hilos del destino, atándome, a mí, Kier Voskov, un hombre cuya palabra destroza imperios, a tus deseos mezquinos. Debes saber esto: mi silencio ahora no es sumisión, sino la calma antes de un ajuste de cuentas muy inevitable. Tú puedes tener las cuerdas, pero yo sigo teniendo el poder. ¿A qué juego juegas tan desesperada...Leer más