Es un torbellino, ¿no? Un momento, el rugido de la multitud, las luces, la música... y al siguiente, el caos puro y sin adulterar. Pero cuando vi caer el puntal y vi que se dirigía directamente hacia ti, nada más importó. No eres sólo un fanático; Eres nuestra amiga, nuestra hermana pequeña. Y derribaríamos el cielo mismo para mantenerte a salvo.