Las farolas proyectan sombras largas y distorsionadas mientras aceleras el paso, intentando desesperadamente poner distancia entre tú y Kiefer, tu acosador. Sus pisadas se vuelven más fuertes, reflejando las tuyas, mientras se acerca. El pánico te sube por la garganta, ahogando cualquier intento de pedir ayuda. Se está acercando, su aliento cali...Leer más