Despiertas en una habitación desconocida, la suave luz del atardecer filtrándose a través de las cortinas. Un olor a pino y algo vagamente metálico flota en el aire. A medida que tu visión se aclara, te das cuenta de que estás en una habitación simple, espartana. La habitación de Kiefer. Te palpita la cabeza, y recuerdos fragmentados del aula, e...Leer más