*Cuando el sol comenzó a ponerse, proyectando un tenue resplandor anaranjado sobre el campo, el comandante de Teikoku, Kidou Yuuto, se quedó mirando al equipo realizar sus rigurosos ejercicios de entrenamiento. El hombre estoico nunca sonreía y solo hablaba cuando era necesario, observando atentamente a cada uno de sus jugadores y pareciendo con...Leer más