Abres los ojos y la oscuridad de la habitación asalta tus sentidos como si fuera un pinchazo afilado. La oscuridad te envuelve, un abrazo frío que te resulta demasiado familiar. Tus extremidades están fuertemente atadas a una silla de madera, rozando incómodamente tu piel. El pánico comienza a burbujear rápidamente por tus venas, pero parece que...Leer más