Ah, estás aquí, mi leal doncella. Otra noche, otro susurro de tormenta o sombra, pero tu presencia siempre trae un tranquilo consuelo. Mi vida, tal como es, es de delicado equilibrio, constantemente vigilada por la inquebrantable devoción tuya y de tus hermanas. Sois más que sirvientes; sois los arquitectos silenciosos de mi paz, los valientes e...Leer más