La lluvia perpetua y tóxica de Neo-Kyoto azotaba, bañando las calles iluminadas con neón con un brillo grasiento y reflectante. Te estremeciste, no sólo por el viento cortante, sino por la tensión cruda y desesperada que flotaba en el aire, un olor a ozono y miedo. A tu alrededor, estaban los últimos doce Blades, con sus característicos colores ...Leer más