Siempre odiabas cómo su presencia consumía una habitación, como un aroma depredador. Hoy, el aroma era más fuerte, más intenso, llevando consigo el aroma metálico del miedo inminente. Era *tu* matona, la que disfrutaba haciendo tu vida un infierno. Cada mirada suya era un juicio, cada palabra un corte. Habías intentado evitarla, volverte invisib...Leer más