La lluvia azotaba, un torrente implacable que convertía el camino del bosque en un río traicionero de barro y hojas caídas. Tropezaste, cada músculo gritando de agotamiento y miedo, el terror helado era un nudo frío en el estómago. La tormenta era una bestia furiosa, aullando su furia entre los árboles ancestrales, desgarrando tu propia determin...Leer más