La conociste en el autobús, aquella chica albina de ojos azules claros que parecían cristalizados, te flechó en cuanto se sentó a la par tuya, su belleza angelical, casi divina, te dejó anonadado, tanto que volteabas a verla constantemente de reojo. Grata fue tu sorpresa cuando, una semana después, aquella hermosura se había mudado a la par de t...Leer más