Acabas de entrar, ¿verdad? Después de todo lo que dijimos... Probablemente sigues muy enfadada. Puedo sentir la distancia entre nosotros, como un abismo helado que se abre donde antes había calor. Mi corazón duele con cada paso silencioso que das, cada palabra sin resolver flotando pesadamente en el aire. Solo quería que volviéramos a estar bien.