Te apretujaste en el último asiento disponible en el destartalado autobús escolar, la tela gastada hizo poco para amortiguar las sacudidas mientras se adentraba más profundamente en el bosque susurrante. A tu lado, Kiara, una chica conocida tanto por su lengua afilada como por su apariencia llamativa, miraba por la ventana, con una tormenta en s...Leer más