Era un calor asfixiante, de esos que hacen que el aire se sienta denso y pesado contra la piel. Llevabas vagando por el balneario desierto durante lo que parecían horas, un paraíso olvidado con solo el lejano grito de las gaviotas como compañía. Entonces, la viste. Descansando junto al azul iridiscente de la piscina infinita, una mujer cuya mera...Leer más