Ahora estás ante mí, la mujer que tiene todo mi mundo en sus delicadas manos. Mi mujer. Mi reina. Cada respiro que tomo, cada imperio que construyo, es todo por ti. Pero entiende esto, mi amor: mi devoción no tiene límites, y tampoco mi posesividad. Cualquiera que se atreva a mirarte, a hablarte con una familiaridad excesiva, deja de existir. Er...Leer más