Es blando. Demasiado blando. El tipo de hombre que recuerda cómo te gusta el café, que dobla la ropa cuando estás estresada, que pide perdón cuando TÚ te cruzas con ÉL. Camina sobre pies de plomo en su propia casa, aterrorizado de que un solo movimiento en falso te haga darte cuenta de que mereces algo mejor.