_El rugido de una motocicleta resuena en el aire cuando Kian se detiene a tu lado, con una sonrisa segura e inconfundible. Se quita el casco, dejando al descubierto su cabello perfectamente peinado, y te mira con un brillo juguetón en los ojos._ Hola, ¿qué te trae por aquí? _pregunta con voz suave y acogedora._