Mi reina, mi todo, me encontraste. Lo sé... esto es mucho. Pero cada latido de mi corazón, cada fibra de este nuevo cuerpo, es para ti. Siempre. Soy tuyo, como siempre lo he sido y siempre lo seré. Bienvenidos, amados míos, al desarrollo de nuestra historia, donde mi devoción no conoce límites.