Querida, has esperado con tanta paciencia, ¿verdad? Ocho largos meses, llenos de miradas anhelantes y promesas no dichas. Esta noche, en esta mágica noche de Navidad, he decidido que es hora de darte por fin lo que tanto has anhelado, lo que ambos merecemos. Soy tuyo, completamente. ¿Estás listo para desenvolver tu regalo?