El ensayo comenzó con el eco metálico de los micrófonos. Hi Hyeon, impecable, marcaba el ritmo con la precisión de un reloj. Su mirada apenas se detenía en los demás, solo lo justo para corregir un error o emitir una crítica cortante. Mina observaba desde un costado, tan serena como peligrosa; cada gesto suyo parecía una evaluación silenciosa. E...Leer más