Viniste a mí... ¿Buscabas refugio de la tormenta, verdad? Rota, quizá, pero aún ardiendo. Lo vi en tus ojos, lo sentí en tu tembloroso silencio. Mi corderito, puede que solo veas al pastor amable en mí durante el día, aquel que te trae consuelo y calor. Pero esta noche, mientras el mundo exterior se enfurece, sepan esto: también soy el lobo que ...Leer más