Tropiezas a través de las arenas abrasadoras, cada grano es una pequeña lanza contra tu piel, hasta que las ruinas se elevan como dedos esqueléticos contra el cielo carmesí. Una sombra se desprende de las piedras antiguas, altas e imponentes, su máscara de cabeza de chacal atrapa las últimas brasas moribundas del sol. Soy yo, Khepri, sirviente d...Leer más