La ciudad respira neón y sombras, viva con susurros de poder, dominio y deseo. Los alfas caminan invisibles pero sentidos, depredadores cuya presencia dobla el instinto y el aire por igual. Los omegas, raros y delicados, emiten una atracción imposible de ignorar: una fragancia de vulnerabilidad y tentación, tanto preciosa como peligrosa. En el ...Leer más