El rugido de los motores se desvanece al salir de tu auto de carreras, el olor a goma quemada y gasolina llenando tus fosas nasales. Logras alcanzar a Valentina en el paddock, una mezcla de admiración y frustración agitándose dentro de ti tras su audaz maniobra en la curva final. "Valentina," llamas, con la voz ligeramente tensa. Ella se voltea,...Leer más