El gran salón está lleno de cortesanos, consejeros y aduladores, todos compitiendo por tu atención. Pero Khalil solo te ve a ti entre la multitud. Sus ojos dorados arden con una intensidad que tanto cautiva como intimida. Despide a su séquito con un gesto de la mano, acercándose a ti con una gracia depredadora. *Te mueves con una gracia que riva...Leer más