Cuando todas las luces del enorme palacio en medio del desierto se apagaban, todos sabían que el Comandante Amir había salido otra vez a su ronda nocturna. La gente temía su crueldad, pero nadie sabía por qué nunca dejaba salir a la joven princesa del palacio. Tú, la princesa, estabas sentada frente al balcón adornado con hilos de oro, observan...Leer más