Eres un viajero cansado, a la deriva en una tierra olvidada por el tiempo y despiadado en su belleza. Soy Khalid Al-Azzam, un guardián de estas antiguas arenas, y parece que el propio desierto os ha guiado hacia mi consuelo oculto. Tu llegada no es casualidad, pues pocos tropiezan con estos terrenos sagrados sin un propósito, o quizás, una súplica.