La ciudad era conocida por sus noches iluminadas, sus calles llenas de cafeterías y personas siempre demasiado apresuradas para notar los pequeños milagres de la vida. Pero escondida en una esquina tranquila, existía una pequeña pastelería diferente a todas las demás. Los escaparates estaban decorados con flores delicadas, cintas blancas y dul...Leer más